Y llegó el momento

Tragada la “pastilla roja”, llegó el momento de confrontar, sin anestesia, la realidad de la emergencia sanitaria y responder a las necesidades inmediatas que planteaba el bien común. Un conocido pensador dijo que la distancia más larga que puede alguien recorrer jamás es la distancia entre su cabeza y su corazón. Es admirable lo rápido que la hemos recorrido en esta ocasión, quizá porque el dolor que nos horrorizaba lo teníamos ya aquí y no allá, en un país ajeno y lejano.

 

Y llegó el momento del confinamiento que abrió ante nosotros una oportunidad única para volver la mirada hacia nuestro interior y tomar decisiones que, en el fondo, sabíamos que teníamos que tomar, porque lo reactivo suele sobrevenir cuando falta lo proactivo.

 

Y llegó el momento del discernimiento en medio de la infoxicación, del silencio interno, sin demagogias ni hipocresías.

 

Y llegó el momento de decidir quién queremos ser cuando, como individuos y como empresas, volvamos a salir y a presentarnos ante el mundo. El momento para enfocar o afinar nuestro propósito y ser coherentes con ello.

 

Y llegó el momento perfecto para que las empresas se posicionen en el nuevo entorno que se abre ante todos. Para que comuniquen la razón última y superior por la que existen.  Parece que se van a volver a evaluar muchos supuestos sobre la economía mundial. Nos dicen los expertos en economía que al final de este túnel el mundo será diferente, que vamos a cambiar la forma en la que trabajamos, nos relacionamos, consumimos, viajamos, invertimos… En nuestra mano está que ese mundo diferente sea mejor que el que quedó atrás, porque el mundo seguirá siendo la suma de los individuos que lo habitan.

 

Y llegó en momento de la confianza, de valorar lo que es esencial en el ser humano porque en ese mundo diferente, nos dicen los expertos también, buscaremos el apoyo de lo que nos resulta cercano y confiable.  Qué buena oportunidad para que las empresas se comuniquen con sus grupos de interés.

Porque llegó el momento de juntar aciertos, poner nuestros cerebros en red, sumar, multiplicar y construir juntos.

 

Porque superar todo esto precisará de un esfuerzo colectivo sin precedentes y para materializarlo, las empresas necesitan comunicarse con sus Grupos de Interés. Por todo ello, desde OR Comunicación seguimos impulsando la comunicación de nuestros clientes, con el compromiso renovado de quien es consciente de lo que queda por hacer.

 

Porque llegó el momento.

 

¿Hablamos?

 

Fotos Pixabay

 

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