Responsabilidad Social Corporativa: concreción, coherencia y legitimidad

La Carta de la Tierra del Antropoceno

Lourdes Buñuales, 23 de enero 2017

 

Mientras en Davos, en un foro barnizado de “capitalismo responsable”, las llamadas élites económicas discuten cuestiones como la posibilidad de implantar un sistema de renta básica que haga frente al creciente descontento social y evite la ruptura del orden económico establecido, leo con respeto y esperanza el texto de La Carta de la Tierra, tratando de encontrar respuestas a las muchas preguntas que cada vez más personas se hacen.

Mis expectativas al comenzar el análisis de esta declaración sobre la interdependencia global y la responsabilidad universal eran altas, posiblemente debido a la solemnidad del nombre, la belleza del texto y la emoción de saber que estaba frente al documento que culminó “el proceso más inclusivo y participativo que se haya efectuado jamás en torno a la creación de una declaración internacional” (cartadelatierra.org).

Sin embargo, al terminar de leerlo, no puedo evitar cierta frustración al ver cómo un documento de tal importancia y con más de 15 años de trayectoria, no ha avanzado ya hasta una implantación más efectiva para el logro. Este punto adquiere mayor urgencia cuantas más voces científicas confluyen en la idea de que hemos cambiado ya el ciclo natural de la Tierra, como es el caso del reciente estudio geológico de la Universidad de Leicester que ha situado la entrada de la nueva época que vivimos, llamada Antropoceno, en 1950 con la marca geológica de los residuos radiactivos resultantes de los ensayos con bombas atómicas realizados entonces.

Tal vez podamos encontrar algunas causas por las que los principios del documento no están completamente asumidos en estas tres cuestiones: concreción, coherencia y legitimidad.

RSC y concreción

En cuanto a la concreción, posiblemente el hecho de que en su génesis primara la búsqueda de la aceptación de la mayor cantidad posible de organizaciones, haya influido en que se trate de un documento de principios generales, una sucesión de llamadas a la responsabilidad que no plantea ninguna acción concreta. ¿Cómo puedo aplicar algo así para la Responsabilidad Social Empresarial? Descubro, con alivio, la existencia de la Iniciativa Carta de la Tierra y sus lineamientos para la acción, con directrices descentralizadas para propiciar el éxito de la misma.

En el Preámbulo del documento analizado se afirma que estamos en “un momento en el que la humanidad debe elegir su futuro”, pero poder elegir requiere conocer las opciones posibles. Por ello encuentro muy positivo la educación transformativa hacia esos valores que esta iniciativa propone, pues un proceso de cambio basado en la obligación y no en la decisión, no es sostenible en el ser humano.

Coherencia en la Responsabilidad Social Corporativa

En cuanto a la coherencia, no deja de llamarme la atención como se pretende poner en marcha estos principios desde un sistema económico basado en la conquista y no en el cuidado, en la explotación y no en la cooperación. Lo que nos lleva a la observación más sensible que quiero manifestar, que no es otra que el cuestionamiento de la legitimidad para abanderar estos valores de organizaciones que se esfuerzan por incorporar a pueblos que viven conforme a las leyes de la naturaleza en el pensamiento dominante del modelo neoliberal.

Por eso, considero que el emocionante llamado de “nosotros, los pueblos de Tierra” que se hace, requiere el alzado real de la voz de todos ellos. Tengo claro que todos empujamos la misma puerta, pero no tengo tan claro si todos lo hacemos en la misma dirección. Las empresas que de verdad son responsables pueden hacen mucho en este sentido.

Acabo esta reflexión segura de que estamos en un proceso lento pero seguro, en el que nosotros, como habitantes de esta tierra, como ciudadanos y como empresas tomaremos responsabilidad de nuestra vida, de nuestras acciones y de nuestro entorno. Seremos nosotros los que propiciaremos una inflexión histórica y configuraremos la masa crítica del cambio.

Cada una de nuestras acciones responsables marcan un punto y todos estos puntos acabarán uniéndose entre ellos y mostrando la imagen global del cambio.

Tal vez el “nuevo comienzo” que preconiza la Carta parta de la refundación del sistema y este sea el legado de nuestra era.

(texto de Lourdes Buñuales, 23 de enero de 2017, para el Curso Experto en Responsabilidad social corporativa, Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa)

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