La importancia de la Responsabilidad Social Corporativa: de crecer adelgazando a crecer colaborando

Lourdes Buñuales, 3 de marzo de 2017


Mas allá de los necesarios trabajos teóricos desarrollados por diversos autores que se ocupan en señalar nacimiento del concepto de la Responsabilidad Social Corporativa en un contexto histórico, considero que el nacimiento esencial de la misma lo encontramos en el sufrimiento humano y que su desarrollo ha venido condicionado por el crecimiento de la exposición de ese dolor a la mirada pública, gracias en gran parte a los avances tecnológicos.

Esto ha traído consigo un despertar de conciencia, provocado por la constatación del funcionamiento real del capitalismo más salvaje ejercido por grandes multinacionales en los casos más notorios. Ese sufrimiento de muchos sustentaba que unos pocos pudiéramos mantener un inconsciente estilo de vida basado en un consumismo en continua huida hacia delante.

Basta recordar, y por favor no olvidemos, casos como el desastre de Bhopal, el vertido del Exxon Valdéz , las actuaciones de Unocal en Birmania o la financiación de la guerra del Congo, que aparecen por ejemplo en el vídeo “No a la venta” para ver cómo la inquietud y consternación por lo sucedido ha provocado una reacción de diferentes grupos de interés de las empresas que han comenzado a pedir responsabilidades a las mismas.

¿Qué es la Responsabilidad Social Corporativa?

La presión ha llegado a un punto en el que se requiere una redefinición de las reglas de juego. En este enfoque podríamos definir la Responsabilidad Social Corporativa como la reacción de las empresas en cuanto a un compromiso social y desarrollo sostenible, ante las exigencias de sus grupos de interés como consecuencia de unas actividades empresariales desconectadas de la ética más básica. Confiemos en que esta responsabilidad social empresarial acabe siendo algo proactivo.

La globalización ha generado un nuevo contexto en el que un pequeño grupo de grandes corporaciones han ido ganando cada vez más poder y capacidad de control sobre la economía mundial, al tiempo que los estados la perdían. Libertad del movimiento de capitales, deslocalización, subcontrataciones, privatizaciones de servicios públicos, estructuras jurídicas destinadas a eludir responsabilidades, falta de regulación del mercado financiero, lobbys y políticas neoliberales, por señalar algunos, son conceptos interrelacionados entre sí y que juntos han conformado un entorno propicio para la opacidad y el fraude en el que, en muchos casos, los derechos laborales, cuando no los humanos, se han quedado por el camino.

El punto de partida desde el cual podemos construir el equilibrio entre el desarrollo económico, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social necesarios para construir el nuevo tipo de sociedad que queremos, es sin duda el desarrollo de la Responsabilidad Social Corporativa.

Concepto de Responsabilidad Social Corporativa

Para que el desarrollo de la RSC resulte operativo para las empresas, necesitará al menos, dar respuesta a los intereses de los stakeholders (Grupos de Interés) relevantes desde el punto de vista social, medioambiental y económico. Es decir, debería abarcar como mínimo los derechos humanos; las prácticas de trabajo y de empleo (formación, diversidad, igualdad de género, salud y bienestar de los trabajadores); cuestiones medioambientales (biodiversidad, cambio climático, uso eficiente de los recursos, evaluación del ciclo de vida y prevención de contaminación); la lucha contra el fraude y la contaminación; la participación en comunidades locales; el desarrollo e integración de personas con discapacidad; los intereses de los consumidores, incluida su intimidad. A esto añadiremos criterios de ética y Buen Gobierno.

En cuanto a los factores que han influido en el proceso y debate en torno a la RSC, podemos señalar que el considerable cambio sufrido desde un planteamiento basado en el accionista como núcleo central de toda obligación empresarial, hacía una nueva conciencia social, donde todos los grupos de interés son tenidos en cuenta, se está produciendo con lentitud. La voluntariedad de la RSC genera demasiada laxitud en el proceso a pesar de que en los últimos años se han desarrollado una serie de medidas para promover la RSC a nivel global ya sean directrices, disposiciones o incentivos. La autorregulación no puede ser el camino cuando, en muchos casos, lo que está en juego son temas críticos.

RSC de una empresa

Un cambio en la escala de valores de los grupos de interés, unido a un aumento de la presión reguladora facilitará la implantación de esta nueva forma de hacer empresas. La pregunta que cabe hacerse es: ¿Cuánto dolor más necesitamos ver para tomar decisiones más operativas que permitan un mayor avance la Responsabilidad Social Corporativa?

Aun con todo, la RSC también debe ser considerada como un paso intermedio hasta que podamos hablar de empresas responsables, de negocio responsable, en las que estas actuaciones estén totalmente implementadas en el ADN empresarial y nadie tenga que controlar que así sea. Y después, solo hablaremos de empresas, sin apellidos de responsables o sostenibles, pues las empresas o serán responsables, o no serán. Mientras tanto, debemos tomar la responsabilidad por nuestras vidas, por nuestro entorno, por nuestra manera de hacer empresa y ejercer nuestro papel como ciudadanos, como empresarios, como profesionales, como opinión pública con total consciencia y responsabilidad.

(texto de Lourdes Buñuales, 3 de marzo de 2017, para el Curso Experto en Responsabilidad social corporativa, Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa)

Deja un comentario





Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies