Importancia de la Responsabilidad Social Corporativa

Crisis y RSC: la importancia del Gobierno Corporativo

Responsabilidad Social Corporativa y crisis

Crisis y RSC: la importancia del Gobierno Corporativo

Lourdes Buñuales, 19 de mayo de 2017

Mientras los efectos de la crisis financiera siguen sintiéndose feroces, al preguntar por qué se derrumbó la economía de la manera en la que lo hizo, las miradas convergen en un tema: el gobierno corporativo. Esta es una crisis creada por el propio sistema, en la que se mezclan la falta de ética empresarial, la laxitud regulatoria y un enorme ego.

RSC y las empresas: ejemplo de Enron

Un punto de inicio que la historia recordará lo tenemos en el triste ejemplo de Enron, la que fue séptima empresa de USA gracias a las leyes del libre mercado y a las exenciones regulatorias que se le aplicaron, quien produjo en 2001 una quiebra fraudulenta sin precedentes. El gran intermediario en el mercado energético tomó enormes riesgos financieros, defraudó 60.000 millones de dólares a sus accionistas, dejó sin sus fondos de jubilación a sus 21.000 empleados repartidos en 40 países, causó gravísimos daños a los mercados financieros y cometió innumerables acciones ilegales.

Construyó su posicionamiento sobre el tráfico de influencias, el soborno y el fraude contable. El valor de las acciones y los beneficios personales debido al sistema de retribución del desempeño se priorizaban por encima de todo. ¿Qué puede salir mal cuando la familia presidencial de la primera potencia mundial actúa como comercial de la empresa, a cambio de millones para la financiación de sus campañas electorales? En los juicios posteriores, sus responsables argumentaron como defensa que actuar así “era la cultura corporativa”.

Los organismos reguladores no fueron capaces de detectar nada, solo daban por buena la información pública de la empresa.  Incluso poco antes de la quiebra, en agosto de 2000, la empresa ganó entre otros, un destacado premio a la “Energética del Año”.

Posiblemente la gran estafa no fue algo planeado, sino que comenzó como una suma de pequeñas ilegalidades sobre las que se hizo la vista gorda, a las que siguieron otras cada vez mayores para tapar las anteriores. Posiblemente fue algo progresivo, como señalan los periodistas Bethany McLean y Peter Elkind en el libro que inspira el documental Enron, los tipos que estafaron a América” .

Ética empresarial: cuando no existen valores

No fueron los conocimientos empresariales los que faltaron, fichaban a los mejores de las escuelas de negocios, sino valores éticos. No solo se trató de un fraude contable que estafó a sus accionistas y trabajadores. Las relaciones con sus grupos de interés estuvieron basadas en la falta de respeto y transparencia. Se creó ambiente de trabajo paranoico, donde se respiraba una especie de idolatría al líder que llevó a muchos a operarse la vista para eliminar el uso de gafas cuando él lo hizo; un ambiente que incluía el gasto extravagante y la exaltación del macho alfa, con viajes y actividades para incrementar el sentido de riego de “los elegidos”; y una falta de estabilidad laboral mediante un sistema de evaluación que enfrentaba a compañeros. Clientes maltratados, accidentes, hospitales paralizados por los cortes de energía eléctrica que Enron realizó para manipular precios. Sin olvidar a toda una cadena de proveedores y pagos afectada.

¿Y la responsabilidad empresarial?

 “Los chicos más listos de la sala” Kenneth Lay, presidente, y Jeffrey Skilling, CEO, “hacedor de mercados” y embaucador de consejeros, fueron llevados a juicio y condenados. Lay falleció antes de entrar en prisión y está previsto que Skilling abandone la cárcel este año tras conseguir reducir su condena y pasar los últimos años enseñando a otros reos cómo encontrar trabajo cuando salgan.  Tras ser excarcelado, Andrew Fastow, director financiero y genio de la creatividad contable, es hoy ponente en foros relacionados con la ética empresarial. Sin duda hay otros responsables:  auditores, bancos de inversión, agencias de calificación, analistas y especialistas que fomentaron el auge de un modelo de empresa enfermo y lo auparon al nivel de ejemplo a seguir, sin hacer caso del eslogan de Enron: “Pregunta por qué”.

Responsabilidad Social Corporativa: necesidad de cambio

Casos como este han propiciado cambios en materia de RSC, si bien necesitamos avanzar hacia una regulación más severa y fijar las condiciones para que se cumpla. Mientras tanto, nos queda crear conciencia, formarnos para demostrar que la adopción de buenas prácticas en el Gobierno Corporativo es un camino para diferenciarse de la competencia y tener empresas sostenibles.

Necesitamos avanzar hacia una gobernanza vinculada a la transparencia, integrando a todos los grupos de interés y la presión del regulador que provea de una estructura para las buenas prácticas entre los diferentes actores de la empresa, que mitigue los conflictos de intereses y la exposición de la empresa a riesgos irresponsables, fraudes y corrupciones. Un marco que fomente las estrategias y decisiones consensuadas para el interés colectivo, el beneficio de la empresa y la sociedad.

Lo cierto es que no importa la cantidad de leyes o códigos que tengamos, sino que las empresas estén comprometidas con crear una cultura de cumplimiento y alienarnos con ella más que con el cumplimiento mismo, de forma que no debamos de volver a preguntarnos el porqué de una nueva crisis.

(texto de Lourdes Buñuales, 19 de mayo de 2017, para el Curso Experto en Responsabilidad social corporativa, Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa)

 

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